En qué consiste el trabajo
El amarre se arma sobre los nombres y las fechas de nacimiento de las dos personas, porque son los datos que anclan el trabajo a alguien concreto y no a una idea. Con eso se prepara la ofrenda —velas, miel, esencias y los elementos que pide ese vínculo— y se enciende en el altar, donde se sostiene los días que el caso necesite.
No es una vela que se prende y se olvida
El trabajo se revisa, se alimenta y se lee cómo va respondiendo. Durante ese tiempo se hace una lectura para ver qué está pesando de verdad: a veces lo que aleja a la persona no es lo que tú creías, y eso cambia cómo se sigue.
Lo que te toca a ti
El maestro que lleva tu caso te va contando lo que ve y te dice qué te conviene hacer y qué no mientras el trabajo está encendido. Muchas veces esa es la parte más difícil, y también la que más pesa.










